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miércoles, 1 de julio de 2015

invierte

  Está claro que es un gasto. Y cada vez se pone más difícil poder tener a punto todo el material deportivo. Y no inviertes en la bici porque no la usas. Y no la usas porque no está al día. Prioriza sobre las actividades que prefieras, y céntrate en ellas. Invierte un poquito en lo fundamental, y así te obligas a amortizarlo. Y eso puede ayudarte a ser constante, para no acabar teniendo una relación con tus zapatillas de correr como con aquellos tacones preciosísimos que te compraste en un arrebato pero que sólo usaste un par de veces.

   Invierte en buen material para la práctica deportiva, y cuídalo con amor. Porque en los momentos que más sufres, tu equipación cuida de ti.
  


foto: MacaRon, Australia

domingo, 28 de junio de 2015

variedad

   El deporte es una herramienta que te permite sentir tu cuerpo y descubrir que él es una pasada. Si ya has descubierto una actividad física que te ilusiona y te empieza a gustar, lánzate y aprende otras nuevas. Merece la pena sufrir un poquillo al principio, porque enseguida le puedes coger el punto. Intenta divertirte porque el hecho de pasar un momento divertido es todo un lujo, en esta vida aburrida y atiborrada que llevamos.

  De esta forma y sin casi darte cuenta, estarás en excelente forma física al combinar distintos ejercicios. Mantendrás tu mente despierta, aprendiendo y mejorando cada día. Encontrarás amigos nuevos, interesados en diferentes disciplinas. Y vivirás experiencias estupendas, en entornos naturales, disfrutando como un niñ@.

 foto: macaRon:  frontera chile-Argentina

miércoles, 24 de junio de 2015

según el día

  El deporte puede ser un acto social: Si encuentras unas cuantas amigas que también quieren probar una determinada actividad física, pues os podéis lanzar juntas a descubrirla. No sólo pasas menos apuro al bloquearte en una bajada de nieve o al hacer el paseillo en bañador en la piscina, sino que encima pasas un rato agradable: charlas un poco, hablas con otra gente, compartes lo que te apetezca en cada momento... porque sabes que si un día estás un poco más gris, otro estás un poco más azul! Y todo está bien para todas. 

   Pero también está bien cuando vas tú sola. Vas sin prisa, te entretienes por el camino, vas a lo tuyo,... Y cuando te has cansado, pues te vas a casa tan pichi y tan contenta con tu cuerpo serrano. Lánzate a ir sola a practicar tu activad física favorita, ya verás cuánto espacio!

 foto:Macaron, La cerdanya

domingo, 21 de junio de 2015

con garbo

  Lo de comprar el material es un poco lío. Empiezas practicando la actividad física que has elegido, y al principio te vistes con la ropa más cómoda que tienes. Y poco a poco te vas dando cuenta de que esa sudadera te da calor, o que el pantalón más estrechito te permite moverte mejor. Y con un poco de vergüencilla te vas animando a ponerte otras prendas, que vas descubriendo más cómodas. Y que además, puedes lavar en un periquete y que en unas horas están secas. Y así, vas evitando esos pequeños problemas domésticos que te da el deporte. Y así, te vas concentrando cada vez más en lo bueno que tiene, que en los inconvenientes. Y la balanza acabará por convencerte.

  Lánzate, y échale garbo mujer. Ya verás que guapa vas!



 foto: MacaRon, Nicaragua







 





jueves, 18 de junio de 2015

intégralo

  El fin último sería conseguir integrar todo lo que sientes durante la actividad deportiva, a tu vida cotidiana. Sería la bomba encontrar ese coraje, esa sensación de fuerza, en una situación corriente y moliente. Mirar a los ojos a tu jefa mientras te echa la charla pensando "sí, sí, pero si te echo una carrera no sólo te gano sino que las dos lo sabemos..." Te da un buen rollo de repente, que se te pone cara de pantera.

  Deja que el deporte invada tu vida. Y entonces serás invencible.


 foto: archivo MacaRon, Egypt


domingo, 14 de junio de 2015

merece la pena

  De verdad que merece la pena. Cuando miras atrás y te das cuenta de todo el camino que has recorrido, parece mentira. Has ido acumulando esfuerzos, pasito a pasito, venciendo la pereza, o la desgana, o el hastío. Te has ido haciendo más fuerte y valiente sin darte cuenta. Y de pronto, cuando llega un día en el que te pones a prueba, alucinas! Te das cuenta de que tu cuerpo está preparado. Te sientes fuerte, tus músculos son potentes, tus pulmones grandes, tu corazón es un auténtico motor. Y es cuando empieza la diversión. Porque toleras las molestias y la fatiga sin darles importancia. Porque disfrutas de todo tu potencial, haciendo cosas que antes parecían imposibles. Porque recuperas esa sensación de juego y de libertad que tenías hace mucho, muchísimo tiempo, cuando pasabas las tardes en la bici con la pandilla o correteando sin tregua de unos juegos a otros. 

  Por eso merece la pena. Porque durante ese tiempo estás tan concentrado y limpio que tu mente fluye como agua cristalina. Una gozada, sólo para ti, por un módico precio: la constancia.

foto: MacaRon, chile
 


miércoles, 10 de junio de 2015

por partes

  Todos tenemos una parte buena. Aunque paradójicamente hay temporadas en que pasamos el rato sacando defectos, recordando viejos conflictos o intentando dar lecciones. Cuando entras en esa dinámica, se convierte en un vicio del que es difícil escapar. Se convierte en una especie de juego el encontrar el punto débil del que pasa por delante. Sólo como pasatiempo. Y dejamos de darnos cuenta de lo ofensivo que puede llegar a ser, y de la parte más mezquina que tenemos.
  Cuando intentas cambiar el juego, y comienzas a buscar la parte buena del que pasa por delante, te das cuenta de que el pasatiempo es igual de divertido. Como si fueras un detective en busca del bueno. Y además, consigues relajarte delante de cualquiera. Sin tensión todo es más agradable.

  Aplicado a los deportes, es delicado encontrar el equilibrio entre la parte que quiere ponerte a prueba y mantenerte alerta y activo y aquella en la que eres benevolente y te das por satisfecho. Buscando la mejor parte de los demás, te estás entrenando para ser capaz de ver la tuya. Y entonces, cuando la veas, seras imparable. 



foto: MacaRon, London